domingo, 4 de noviembre de 2012

Saber sobre nosotros = Saber sobre lo nuestro

            El texto elegido es un artículo de opinión del periódico “El País”, escrito por el profesor de Historia del Pensamiento Filosófico y Científico en la Universidad de Castilla-La Mancha, Ángel Manuel Faerna, el 21 de marzo de 1997.

            El profesor compara la inteligencia humana con la inteligencia artificial, más concretamente desde la noticia de la derrota de uno de los mejores ajedrecistas del mundo ante una máquina llamada Deep Blue. Aunque el profesor lo trata con bastante sentido del humor, no deja de ser una noticia que escalofriante, pues la noticia real no es que una persona cualquiera haya sido vencida por una máquina, sino que uno de los humanos con mayor sentido estratégico ha sido vencido por un conjunto de operaciones matemáticas. ¿Hasta qué punto podrían llegar las capacidades de una máquina? Y lo que es más ¿hasta qué punto podremos controlarlas?

            Aunque han pasado más de diez años desde que este artículo fuese escrito, aún no podemos responder a esa pregunta, sencillamente porque la respuesta sigue desarrollándose hoy día. Las máquinas son cada vez más avanzadas y “poderosas” en sus múltiples ámbitos, superando con creces lo que se esperaba de ellas. ¿Estamos verdaderamente tan lejos de una máquina que sea capaz de razonar y tomar las decisiones por sí misma?

            Creo que para conocer las posibilidades que podría tener una máquina, primero tenemos que descubrir e investigar mucho más sobre nuestra propia capacidad, buscar el poder completo de nuestra mente, el potencial total de nuestro cerebro. Y es que dicen que solo usamos un 20% de él, que aunque es mucho, si tenemos en cuenta todo lo que podemos hacer, aún no es suficiente para tener un conocimiento profundo (“Parece mentira que seamos capaces de lograr tanto sabiendo tan poco”, como hace referencia el texto).

            Quién sabe. Tal vez cuando conozcamos más cosas sobre nosotros mismos, seamos capaces de llegar a un grado de conocimiento más profundo, más vasto,  más inmenso, de nuestras posibilidades, y por tanto, de nuestras creaciones.

 Pablo Linares Mingorance

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